POWER-BUILDING
Soluciones con enfoque feminista para prevenir las uniones tempranas.

Por Lyvia Porras

Rosa Bransky y Alexandra Bennett-Clemmow son las principales investigadoras de un  estudio sobre matrimonio infantil realizado a nivel mundial; una investigación que profundiza sobre las raíces culturales y apunta a soluciones enfocadas en el trabajo con las niñas, desde un enfoque feminista.

Este novedoso estudio cambia el enfoque de trabajo, poniendo el peso en las normas culturales y sociales, y en cómo estas trascienden las fronteras. Su investigación abarca cuatro países de tres continentes diferentes: Nicaragua, Indonesia, Sierra Leona, y Guinea. 


El matrimonio infantil en Nicaragua. Raíces culturales y soluciones con enfoque feminista.

Por Rosa Bransky, Alexandra Bennett-Clemmow, Josephine Pearse y Cecily Long. Purposeful Productions

Descargar la investigación de Nicaragua

Reporte de la Investigación Global

 

Hablamos con ellas sobre el estudio que hicieron en Nicaragua, para que nos compartieran su mirada sobre el trabajo que nos queda por hacer para la prevención de las uniones tempranas en la región.

La investigación tiene un enfoque muy interesante porque cambia el enfoque del problema. Presenta el matrimonio infantil como un síntoma, no cómo un problema.
¿Pueden profundizar un poco más en esta afirmación?

El sistema en sí mismo es violento con las mujeres y las niñas. El matrimonio infantil y las uniones tempranas son sólo un síntoma más, una violencia más de las que existen sobre las mujeres y las niñas (como la mutilación genital, la violencia sexual, la falta de acceso a salud o educación…). Estas violencias son la manifestación de la opresión patriarcal, son síntomas de un sistema patriarcal articulado. No se puede trabajar como enfoque único sobre el matrimonio infantil porque entonces dejamos fuera otras formas de violencia y las causas que las provocan.

Hablan de fuerzas culturales que impulsan la toma de ciertas decisiones. ¿Cómo operan estas fuerzas en un nivel más global y menos localizado?

El sistema patriarcal opera de manera global, con estrategias localizadas. Fue muy sorprendente ver las similitudes entre los tres continentes donde hicimos la investigación.

Con fuerzas culturales nos referimos a la forma en que el patriarcado se ha absorbido en esa cultura, cómo se ha re-articulado hacia las niñas a través de cosas como el folclore, la cultura popular y la educación. Esto es sorprendente, porque es similar en todas las culturas.

Es lo mismo, las violencias son las mismas, pero con varias formas de operar. Así que, cambia la forma de mostrar la presión social y cultural, cada lugar tiene sus referentes y sus narrativas, pero las fuerzas son las mismas, no cambia el fondo de la norma social o fuerza cultural que genera la violencia hacia las mujeres y las niñas.

¿Por qué escogieron particularmente estas tres regiones de Nicaragua (Jinotega, Madriz, Prinzapolka)? ¿Creen que los resultados se pueden extrapolar a otras partes de Nicaragua y América Central?

Nicaragua tiene la tasa más alta de uniones tempranas en América Latina y el Caribe, según las cifras de GirlsNotBrides y UNFPA. Partimos de este dato para la selección de los lugares.  E investigamos en diferentes puntos del país tratando de tener una muestra de la diversidad que tiene Nicaragua, la diferente historia de cada territorio… Buscamos por un lado los puntos de mayor tasa de uniones tempranas en el país,  y la diversidad. Algunos de estos lugares fueron afectados de manera muy fuerte por la guerra, otros son zonas de más difícil acceso y con culturas autóctonas e indígenas muy presentes, otras son zonas con más trabajo de las ONG desde hace tiempo o de alta tasa de migración… etc.

Madriz lo elegimos como control para el estudio, puesto que allí las cifras de matrimonio infantil están por debajo del promedio nacional, al 39%. En la comunidad de El Volcán se estima que las uniones a temprana edad están disminuyendo. Hay bastante trabajo desde las ONG desde hace tiempo, pero también es un contexto cambiante por las implicaciones del cambio climático y por las migraciones.

A pesar de todo esto, hay puntos en común muy fuertes en todo el territorio Nicaragüense cuando atendemos a los imaginarios y normas sociales y culturales. Y eso pasa al pensar en la región, podemos extrapolar los resultados, pero siempre tomando en cuenta las particularidades de cada contexto.

¿Y cómo perciben la región centroamericana en comparación con otras regiones donde han estado investigando sobre el mismo tema?

En el Reporte Global: Child Marriage in Sierra Leone, Guinea, Nicaragua, e Indonesia hablamos de un continuo de “fijo a flujo”.

Es sorprendente las similitudes entre países ubicados en continentes diferentes, y las diferencias en países vecinos. El devenir histórico y ecológico de los lugares marca los ritmos. En lugares que no han experimentado tantos cambios e interrupciones, y las creencias religiosas y culturales son muy fuertes, las normas están mucho más arraigadas y siguen los comportamientos.

Por otro lado, algunos países, algunas comunidades o lugares donde ocurrieron eventos destructivos y disruptivos mantenidos en el tiempo, como una guerra por ejemplo, comparten muchas cosas en común. Las normas están más en flujo, son más laxas, fluidas, no son tan fijas. Es decir el comportamiento social mayoritario no es el que marca la norma social y cultural.

Nicaragua es más parecida a Sierra Leona que Sierra Leona a Guinea. Esto se puede explicar por el devenir histórico de los países, las guerras y otros factores socio-económicos que han puesto a los países en un estado de cambio profundo. En Nicaragua y Sierra Leona el matrimonio es sobre todo informal. Las jóvenes se embarazan antes del matrimonio, aunque según la norma cultural la narrativa sea otra, el comportamiento no atiende tanto la norma de forma rígida. En Guinea e Indonesia las normas, el control sobre la sexualidad de las niñas, es más fuerte, más controlada por las familias, con normas sociales son mucho más rígidas. En estos casos el comportamiento sigue a la norma, porque no hubo momentos o eventos disruptivos que cambiaron esto. Se puede usar este continuo de fijo a flujo para entender si el comportamiento y la norma social están alineados o no.

Hay varios ejemplos Reporte Global donde explicamos esto. La narrativa sobre la norma está clara pero el comportamiento de la sociedad es diferente, incluso una contradicción a las normas que se hablan.

Afirman que posponer la edad del matrimonio no cambia necesariamente la naturaleza desigual y explotadora del matrimonio. ¿Qué debería cambiar, además de la edad, para la construcción de relaciones más equitativas en el matrimonio?

Simplemente, el poder. Hay que trabajar sobre las desigualdades de poder entre mujeres y hombres en la sociedad y en las relaciones de pareja. Por eso nuestras conclusiones se enfocan en construir más poder para las niñas y las jóvenes. “Construir poder” cómo concepto, implica cambiar el sistema para el mejoramiento de las vidas de las niñas de manera holística.

No importan tanto la edad de año arriba o año abajo a la hora de plantear las uniones tempranas, si una joven está sufriendo explotación, entonces el problema es el mismo, no va a cambiar su experiencia de amor y relaciones. Lo realmente importante es trabajar sobre la desigualdad de poder.

Hablamos de construir poder principalmente y no de empoderamiento porque esto implica un cambio mucho más político en relación al cambio estructural del contexto y las oportunidades que rodean a las niñas. El concepto de empoderamiento que se usa mucho en el mundo del desarrollo internacional pone, en cierta forma, la responsabilidad sobre las niñas. Pero la construcción del poder se centra en cambiar las estructuras que han de facilitar la construcción del poder alrededor de las niñas y las jóvenes, y como su poder se relaciona con el de otras.

Comunidad en Prinzapolka, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RAAN)

¿Y cómo trabajaron con los jóvenes, o como involucraron a los hombres más jóvenes en este proceso?

Contamos con las voces de los hombres en las entrevistas que hicimos para esta investigación. Hablamos con jóvenes y niños de las mismas edades de las niñas, con hombres casados y con los que identificamos como “guardas” – personas con poder, como líderes de las comunidades, o líderes religiosos. Pero esto lo hicimos para contextualizar y enfocar las voces de las niñas desde sus propias voces.

Queríamos dar visibilidad en las niñas y las jóvenes principalmente porque son, por regla general, las más invisibilizadas y menos escuchadas. Necesitábamos fundamentar profundamente la investigación en las realidades de las niñas a fin de analizar las rutas de transformación y enfocar las soluciones en ellas. Ellas fueron nuestro foco de atención.

¿A qué se refieren particularmente con soluciones con un enfoque feminista?

La “construcción del poder” con la que trabajamos es un concepto feminista. Proponemos trabajar para mejorar la vida de las niñas desde un enfoque integral (no se trata de apuntar a la salud, o a la educación). Queremos entender como todas estas áreas se entrecruzan para determinar la vida de las niñas. Entender el proceso de  forma integral y sistémica para que ellas puedan no solo sobrevivir, también florecer, prosperar y vivir en toda su plenitud.

Queremos hacer además especial énfasis sobre la construcción del poder colectiva de las niñas y la fuerza de la colectividad. No se trata de una persona en un programa, sino de cómo la liberación de las niñas está estrechamente relacionada entre sí. A esto nos referimos cuando hablamos de la construcción de movimientos.

¿Cuál sería su propuesta para transformar la “norma social y cultural” que allana el camino para las uniones tempranas?

Pues nuevamente, primero entender y enfocar el trabajo de manera sistémica, integral y de manera colectiva para cambiar la norma social. Entender los problemas en todas sus dimensiones para aportar soluciones más útiles que atiendan al problema en la dimensión estructural. Queremos ir al más alto nivel en los cambios.

Por otro lado, creemos en el poder de la colectividad para cambiar la sociedad y las estructuras.  Para cambiar las normas sociales y culturales pensamos que sería necesario potenciar los cambios con personas dentro de la comunidad que ya están haciendo cosas diferentes, cambiando ciertas normas sociales. Es importante que las niñas tengan modelos a seguir y referentes dentro de su comunidad, hay quedarle importancia a esto, centrar la atención en estos modelos o referentes para que sirvan de ejemplos para las niñas quienes son parte de su misma cotidianidad. Lo que se llamaría “modelos de desviación positivos”, digamos que son personas que no siguen la norma social impuesta, pero la desviación muestra una alternativa positiva en los comportamientos. Es decir, hay que poner atención a los agentes de cambio, a las formas de resistencia al patriarcado y a la norma social que pone presión sobre las mujeres y las niñas.  En todas las comunidades hay estos ejemplos alternativos y agentes de cambio – no es algo que se importa desde afuera, hay que buscar maneras de destacar y levantar ejemplos de estos casos. Y después buscar la manera trabajar con estas personas y de articular estos ejemplos a las niñas.

¿Cuáles han sido los principales obstáculos enfrentados?

Estábamos tratando de entender los intrincados detalles de estas culturas. Somos investigadoras de fuera de los países donde hicimos la investigación, y nos tomamos mucho tiempo para profundizar en el conocimiento y las dinámicas culturales, en construir relaciones con las comunidades. Teníamos que preguntarnos mucho a nosotras mismas para estar seguras que no estábamos asumiendo nada propio de la cultura de otras personas o entendiendo algo fuera de contexto.   Estábamos alerta sobre nuestras propias suposiciones o interpretaciones. Para eso es fundamental escuchar directamente las voces de las niñas, las jóvenes y la comunidad en general.

¿Cuál es el mensaje principal que como investigadoras quieren transmitir con este trabajo?

Principalmente que el matrimonio y las uniones tempranas son un síntoma de un conjunto más amplio de cuestiones. No un problema en sí mismo. Si buscáramos maneras de luchar contra el problema al nivel más alto, los síntomas se reducirían o desaparecían. Si no apuntamos al nivel estructural, si sólo abordamos el síntoma, el problema se manifestará de otra manera. Hay que apuntar a los cambios estructurales y no pensar en el matrimonio infantil como si fuera algo aislado, debemos pensar en las formas en que se conecta con todas las necesidades que tienen las niñas y las mujeres.

¿Qué necesitamos saber (o escuchar) sobre las uniones tempranas para abordarlas y prevenirlas de manera efectiva en esta región?

Migración, interculturalidad y violencia son las palabras clave en la región.

Particularmente en América Latina y en particular en Centroamérica hay que tener en cuenta en cualquier análisis el fenómeno de la migración como un eje principal. Y sobre la migración forzada que está ocurriendo ahora.  Hay que profundizar un poco más sobre este tema – como la migración y las uniones tempranas se interseccionan – como las normas sociales y las violencias operan y viajan entre países y pueden cambiar o no por el resultado de la migración. La migración nos sitúa en un panorama diferente.

Por otro lado, también debemos entender las raíces culturales y los procesos que implican las culturas indígenas, las identidades diversas y las formas de resistencia que hay dentro de estas culturas. Las resistencias al patriarcado por un lado y la resistencia al discurso impuesto por el Estado. Estas formas de resistencia pueden servir como modelos de desviación positivos, y apuntar hacia estrategias de prevención localizados.

Otro eje importante es la violencia y el crimen organizado. No podemos analizar nada de lo que pasa en Centroamérica sin atender este eje que atraviesa e impregna todo el imaginario. Las pandillas, el narcotráfico, la violencia del Estado… Sabemos que muchas uniones informales salen de este contexto, principalmente en ciudades como Managua, por lo que esta sería un área importante para futuras investigaciones.

Lo ideal es que las estrategias de prevención han de ser diseñados e ideados de manera localizada. El sistema patriarcal adapta sus estrategias localmente, por eso la forma de enfrentarlo también ha de ser local. Y lo más importante, apuntemos a un cambio de sistema, al nivel más alto de las violencias estructurales que afectan a las niñas y las mujeres.